Qué es la TPLO y por qué es referencia en cirugía de rodilla
La ruptura del ligamento cruzado craneal es una de las principales causas de cojera, dolor e inestabilidad de la rodilla en perros. Esta lesión altera la biomecánica normal de la articulación y puede favorecer la lesión meniscal y la progresión de la artrosis. La nivelación del plato tibial (TPLO) se ha consolidado como una de las principales técnicas de cirugía de rodilla para tratar esta enfermedad: modifica la geometría de la porción proximal de la tibia mediante una osteotomía controlada, fijada con placa y tornillos, para controlar el desplazamiento craneal de la tibia durante el apoyo.
Respuesta rápida: La TPLO es una cirugía ortopédica que modifica la inclinación del plato tibial para estabilizar la rodilla tras la ruptura del ligamento cruzado craneal. Está indicada en perros medianos, grandes o activos, y su éxito depende de una planificación quirúrgica precisa y de un programa de rehabilitación física progresivo.
Señales que no deberías pasar por alto
La ruptura del ligamento cruzado craneal puede presentarse de forma súbita tras un movimiento brusco o de manera progresiva por degeneración crónica del ligamento. Estas son las señales que suelen anteceder al diagnóstico.
- Cojera aguda o intermitente de un miembro posterior
- Dificultad para levantarse o sentarse
- Postura anormal con la rodilla parcialmente flexionada
- Atrofia muscular del muslo afectado
- Chasquido articular durante el movimiento
- Rechazo al ejercicio o al salto
Estabilización de la rodilla y recuperación funcional
Una rodilla inestable permanece sometida a movimientos anormales que generan dolor, inflamación y deterioro progresivo de las estructuras articulares. La TPLO modifica estas fuerzas y proporciona una estabilización de la rodilla que permite iniciar una recuperación progresiva. A medida que la osteotomía consolida, el paciente puede avanzar desde ejercicios controlados hasta actividades destinadas a recuperar fuerza y coordinación. La rehabilitación física es fundamental para restaurar la musculatura perdida durante la enfermedad y mejorar la propiocepción; el objetivo no es solo eliminar la cojera, sino conseguir una función adecuada de la extremidad.
Ventajas biomecánicas frente a otras técnicas
Existen diferentes procedimientos para tratar la ruptura del ligamento cruzado craneal, incluyendo técnicas extracapsulares e intracapsulares. Algunas buscan proporcionar estabilidad mediante suturas, implantes o sustitutos del ligamento. La TPLO utiliza un principio distinto: modifica la biomecánica de la tibia para controlar el desplazamiento durante el apoyo. Esta característica puede representar una ventaja en perros grandes, pesados o activos, sometidos a mayores fuerzas sobre la articulación. Sin embargo, no es la técnica ideal para todos los pacientes; la elección debe realizarse mediante una evaluación individual y una adecuada planificación quirúrgica, considerando peso, edad, actividad, anatomía y estado de la rodilla.
Planificación quirúrgica: la clave del resultado
La planificación quirúrgica es uno de los factores más importantes para obtener buenos resultados con una TPLO. Antes de la cirugía se realizan estudios radiográficos que permiten analizar la anatomía de la tibia y determinar la corrección necesaria. Esta información permite calcular la rotación del segmento proximal de la tibia y seleccionar el tamaño y tipo de implante adecuado. La TPLO no debe considerarse una cirugía idéntica para todos los pacientes: cada perro presenta características anatómicas y biomecánicas particulares que deben ser consideradas antes de realizar la osteotomía.
| Fase | Qué evalúa el cirujano | Por qué importa |
|---|---|---|
| Evaluación preoperatoria | Cojera, dolor, prueba de cajón, atrofia muscular y meniscos | Confirma indicación quirúrgica y detecta lesiones asociadas |
| Planificación radiográfica | Ángulo del plato tibial, tamaño óseo, calidad ósea | Define rotación, tamaño de placa y trayectoria de tornillos |
| Cirugía y control | Osteotomía, rotación, fijación y control intraoperatorio | Garantiza estabilidad primaria y evita complicaciones |
Rehabilitación física después de la TPLO
La cirugía es solamente una parte del proceso de recuperación. Una adecuada rehabilitación física permite aprovechar la estabilidad obtenida mediante la TPLO y recuperar progresivamente la función de la extremidad. Durante las primeras semanas se debe controlar la actividad para proteger la osteotomía; posteriormente pueden incorporarse ejercicios destinados a mejorar movilidad, fuerza, equilibrio y propiocepción. Un programa demasiado intenso puede poner en riesgo la consolidación ósea, mientras que una rehabilitación insuficiente puede favorecer la pérdida de masa muscular. Por ello, cirugía, seguimiento y rehabilitación deben considerarse como un único proceso orientado a la mejor recuperación ortopédica.
Semanas 1–2
Reposo controlado, manejo del dolor, hielo local y ejercicios pasivos suaves de rango articular.
Semanas 3–6
Caminatas cortas con correa, hidroterapia y ejercicios de propiocepción de baja intensidad.
Semanas 7–10
Fortalecimiento progresivo, incremento gradual de duración e intensidad del ejercicio.
Semanas 11–16
Retorno progresivo a actividad normal tras control radiográfico y clínico favorable.
¿Cuándo acudir a emergencia?
Acude a emergencias veterinarias 24/7 si tras una TPLO tu perro presenta cojera severa que empeora, apoyo brusco sin carga, inflamación intensa, dehiscencia de la herida, fiebre o dolor no controlado con analgesia. Estos signos pueden indicar fallo de implante, infección o lesión meniscal secundaria y requieren evaluación inmediata.
No permitas saltos, carreras ni juegos bruscos durante las primeras semanas. La consolidación de la osteotomía requiere tiempo aunque el perro se vea recuperado. Sigue estrictamente el protocolo postoperatorio y los controles radiográficos indicados.


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