Hospital Veterinario Sinaí

Tipos de fracturas en perros y qué hacer ante una posible lesión

Perro pequeño con la pata delantera vendada mientras recibe atención veterinaria tras una posible fractura o lesión en la extremidad.

Las fracturas en perros aparecen cuando un hueso se rompe por golpes, caídas o atropellos. Pueden ser cerradas (sin herida externa) o abiertas (con hueso expuesto y alto riesgo de infección), y la forma de la ruptura (recta, en diagonal, en espiral o en varios pedazos) influye en el tratamiento. Los signos más comunes son dolor intenso, cojera, inflamación y dificultad o imposibilidad para apoyar la pata

¿Qué es una fractura en perros y cuáles son sus síntomas?

Una fractura en perros es la ruptura parcial o total de un hueso, normalmente causada por golpes fuertes, caídas desde altura, atropellos, atrapamientos en puertas o peleas. Cuando un hueso se rompe, las estructuras que lo rodean (músculos, vasos sanguíneos, nervios y piel) también pueden verse afectadas, por eso suele ser muy doloroso y siempre se considera una urgencia veterinaria.

Los síntomas más frecuentes de una fractura en perros son:

  • Cojera intensa o imposibilidad total para apoyar la pata.
  • Dolor evidente al tocar o mover la zona.
  • Inflamación, calor o enrojecimiento.
  • Deformidad del miembro (se ve “chueco” o en una posición anormal).
  • En fracturas abiertas, presencia de herida profunda e incluso hueso expuesto.
  • En algunos casos, decaimiento, jadeo, temblores o quejidos por dolor.

Ante cualquiera de estos signos, especialmente después de un golpe o caída, es importante tratar al perro como si tuviera una fractura hasta que el médico veterinario lo valore.

Tipos de fracturas en perros

Las fracturas en perros se pueden clasificar de distintas formas. Esta clasificación ayuda al veterinario a elegir el mejor tratamiento para cada caso.

Según si el hueso se rompe del todo

  • Fractura completa:
    El hueso se rompe en dos o más fragmentos.
    Es frecuente en accidentes fuertes, como atropellos o caídas desde altura.
  • Fractura incompleta (fisura):
    El hueso solo se agrieta, pero no se separa completamente.
    Se ve con más frecuencia en perros jóvenes, cuyos huesos son más flexibles.

Según la forma de la fractura

  • Transversal:
    La línea de fractura es casi recta y cruza el hueso de lado a lado.
    Suele ser más estable y, en algunos casos, más fácil de alinear.
  • Oblicua:
    La línea va en diagonal.
    Es menos estable que la transversal y los fragmentos tienden a deslizarse.
  • Espiral:
    La línea rodea el hueso en forma de espiral.
    Se produce por un movimiento de torsión de la extremidad.
  • Conminuta:
    El hueso se rompe en varios fragmentos pequeños.
    Es típica de traumatismos muy fuertes y suele requerir cirugía compleja.
  • Por avulsión (arrancamiento):
    Un tendón o ligamento tira con tanta fuerza que desprende un fragmento de hueso.
    Se presenta cerca de inserciones ligamentarias, por ejemplo, alrededor de rodilla o codo.

Según la piel

  • Fractura cerrada:
    El hueso está roto, pero la piel permanece intacta.
    El riesgo de infección es menor, pero sigue siendo una urgencia.
  • Fractura abierta (expuesta):
    Hay una herida que comunica el hueso con el exterior o se ve el hueso a través de la piel.
    Tiene alto riesgo de infección y requiere atención inmediata, limpieza y manejo quirúrgico.

Según la zona del hueso

  • Diafisaria:
    La ruptura se encuentra en la parte media del hueso largo (por ejemplo, el centro del fémur o del radio).
  • Metafisaria:
    La fractura está cerca de las puntas del hueso, antes de la articulación.
  • Epifisaria (placa de crecimiento en cachorros):
    Afecta la zona donde el hueso crece.
    En perros jóvenes, si no se corrige bien, puede causar deformidades o diferencias de longitud entre extremidades.
  • Intraarticular:
    La línea de fractura llega hasta el interior de una articulación (rodilla, codo, cadera, etc.).
    Si no se acomoda de forma precisa, puede provocar artrosis y problemas de movilidad a largo plazo.

Según la estabilidad

  • Estable:
    Los fragmentos se desplazan poco; a veces pueden manejarse con férula, vendaje o yeso, según el criterio del veterinario.
  • Inestable:
    Los fragmentos se mueven con facilidad.
    En la mayoría de estos casos se necesita cirugía (placas, tornillos, clavos intramedulares o fijadores externos) para asegurar una correcta unión del hueso.

     

    ¿Qué hacer si sospechas una fractura en tu perro?

    Si crees que tu perro puede tener una fractura, lo más importante es actuar con calma, pero rápido:

    1. Evita que se mueva demasiado.
      No lo obligues a caminar ni a “probar” la pata. Esto puede empeorar la lesión.
    2. No intentes acomodar el hueso.
      Manipular la extremidad sin formación puede aumentar el daño en huesos, músculos y nervios.
    3. Si hay sangrado, puedes realizar una presión suave alrededor de la herida, usando gasas limpias o una tela lo más higiénica posible, sin apretar directamente sobre el hueso si está expuesto.
    4. Trasládalo con cuidado al hospital veterinario.
      Si puedes, colócalo sobre una superficie firme (tabla, caja grande, cobija rígida) para que la extremidad se mueva lo menos posible durante el trayecto.
    5. No le des medicamentos humanos.
      Muchos analgésicos para personas son tóxicos para los perros. Siempre espera la indicación del médico veterinario.
    6. Acude de inmediato a un servicio veterinario de urgencias.
      La fractura necesita radiografías, evaluación del estado general del perro (pulso, respiración, posible hemorragia interna) y un plan de tratamiento individualizado.


      Recomendaciones para la recuperación y rehabilitación

      Después de tratar la fractura (ya sea con férula, yeso o cirugía), la recuperación en casa es clave para un buen resultado:

      • Respeta el reposo indicado.
        Aunque el perro parezca estar mejor, es fundamental limitar el movimiento el tiempo que marque el veterinario para que el hueso suelde correctamente.
      • Controla el uso del collar isabelino si se lo recomendaron.
        Evita que muerda vendajes, puntos o dispositivos externos.
      • Administra todos los medicamentos tal como fueron recetados.
        Analgésicos, antibióticos y antiinflamatorios deben darse en la dosis y horario exactos.
      • Acude a las citas de control y radiografías de seguimiento.
        Sirven para comprobar que el hueso está soldando bien y ajustar el plan si es necesario.
      • Pregunta por fisioterapia o rehabilitación.
        En fracturas complejas o articulaciones, la rehabilitación veterinaria ayuda a recuperar fuerza muscular, movilidad y reducir el dolor crónico.
      • Adapta el entorno en casa.
        Evita escaleras, pisos resbalosos y saltos al sillón o cama. Usa tapetes antideslizantes o zonas delimitadas para que el perro se mueva con seguridad.
      • Observa cualquier cambio.
        Si notas inflamación exagerada, mal olor, heridas que supuran, mucho dolor o que deja de apoyar de nuevo la pata, contacta al veterinario de inmediato.

      Con un diagnóstico temprano, un tratamiento adecuado y buenos cuidados en casa, la mayoría de las fracturas en perros pueden tener una recuperación satisfactoria y permitir que tu mascota vuelva a caminar, correr y jugar con normalidad.

     

 

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